Noviembre 14, 2007   

El gen del fanatismo

Estos días podemos leer en la prensa varias noticias que dan fe de que la intolerancia, el fanatismo siguen muy presentes entre nosotros. El fanatismo impregna la vida del hombre desde su origen y probablemente sea imposible extirparlo. Sin embargo, como en cualquier enfermedad crónica lo más peligroso es no reconocerlo y no tratarlo. La sociedad y todos y cada uno de nosotros debemos mantener a raya el fanatismo, estar vigilantes para controlarlo en cuanto aparezca ya que puede manifestarse en lo más sustancial como la acción política e incluso en lo más trivial como el forofismo deportivo. El fanatismo divide la sociedad entre justos y pecadores; buenos y malos, se justifica en su legitimidad para proyectar todo su desprecio sobre los demás a los que deja desprovistos de su humanidad por eso de que, en definitiva, "ellos se lo han buscado" , y se enaltece con ese paraíso último o destino final que justifica cualquiera de los medios utilizados. Esta reflexión surge al hilo de varias noticias que publican los periódicos en el día de hoy entre las que me detengo en una noticia y la correspondiente fotografía (el poder de la imagen), de un suceso en la franja de Gaza; donde, una vez más, la violencia sustituye a la política (en el sentido noble y clásico de este concepto). En este caso no se trata de una escalada más del crónico problema entre Israel y Palestina, sino que es la lucha por el poder dentro del propio pueblo palestino que enfrenta a los seguidores de Al Fatah con los de Hamás . En medio de dicho enfrentamiento, los que siempre pierden.

Destaco la fotografía que se publica por ejemplo en la página 9 de la edición en papel del diario El País con el siguiente pie de foto: " La madre del niño de 13 años muerto el lunes en los incidentes de Gaza llora durante su funeral, ayer en Beit Hanun, al norte de la franja" , en la que aparece la imagen más fiel de la desolación humana reflejada en el rostro de una madre sostenida en vilo por otra mujer. Cuantas veces vemos fotografias desoladoras parecidas a ésta y cuantas veces nos hemos preguntado ´¿cómo es posible que no suceda nada que impida o, por lo menos, intente impedir estos hechos carecentes de toda humanidad, de toda lógica y de cualquier justificación?. Como otras veces, en este mismo lugar y en otros, todos tienen sus muertos, todos sus razones y así en un círculo vicioso y diabólico. Aún así, quiero conservar la esperanza pero desde la lucidez, por eso comparo estas noticias con iniciativas de personas directamente afectadas por ese conflicto que buscan la luz a través de terceras vías de humanización del otro, como es el caso del músico y director de orquesta Daniel Barenboim y su orquesta mixta de judios y palestinos. Aprovecho esta reflexión para retomar un ensayo excelente de Amós Oz que ha publicado la editorial Siruela titulado "Contra el fanatismo" del que tomo prestadas algunas ideas muy recomendables que por conocidas, a veces, parece que no tengamos presente en la medida en que deben serlo. Dice Amós Oz que el fanatismo "...es más viejo que el Islam, que el cristianismo, que el judaísmo. Más viejo que cualquier Estado, gobierno o sistema político. Más viejo que cualquier ideología o credo del mundo.
Desgraciadamente , el fanatismo es un componente siempre presente en la naturaleza humana, un gen del mal, por llamarlo de alguna manera...
". Señala Amós que su propia infancia en Jerusalen le ha hecho experto sobre fanatismo comparado y confiesa que de niño también él era un pequeño fanático con el cerebro lavado, aunque más adelante se convirtió en un fanático rehabilitado y postula que toda escuela o universidad organice cursos de fanatismo comparado "... ya que surge por doquier". La finura e ironía de sus comentarios se mezclan con la profundidad de su diagnóstico del problema general del fanatismo y del específico de las relaciones entre judios y palestinos, Amós no ofrece soluciones excelsas porque, probablemente no las haya, pero considera que deben buscarse y obtenerse soluciones pragmáticas cuyo punto de partida propone. Destaco una última cita de este ensayo de muy recomendable lectura: " ...Por lo que se refiere al sentido del humor, imaginar al otro, reconocer la península que hay en cada uno de nosotros puede constituir al menos una defensa parcial contra el gen fanático que todos llevamos dentro". JJT.


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Posted on 14 Noviembre 2007

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