Enero 22, 2008
Las cosas en su sitio
Vista la evolución de los acontecimientos en los últimos días estaba dudando si escribir esta entrada sobre listas y políticos posibilistas, o sobre analistas y compañías listadas (perdón por el anglicismo, pero era necesario para seguir el hilo) y al final resulta que el argumento es simplemente un listillo al que el Tribunal Supremo ha puesto en su sitio.
Ayer conocíamos la condena de 18 meses de inhabilitacion y 18.000 euros de multa impuesta por el Tribunal Supremo al que fuera presidente del parlamento vasco, Juan María Atutxa, al entender probado que éste había cometido un delito de desobediencia por su negativa contumaz a disolver el grupo parlamentario de una formación política que había sido declarada ilegal. "Ningún delito hemos cometido" ha declarado Atutxa nada más conocer la noticia, con un forzado hipérbaton que pretende recrear el habla llana de algunos vascos del medio rural, a la que Atutxa es completemante ajeno. De hecho, cualquiera que haya tratado a Atutxa alguna vez habrá tenido que sufrir la ampulosidad de su retórica pretenciosa. Pero esta afirmación no es sólo impostada en la forma sino perversamente falsa en el fondo. Decir que no se ha cometido un delito, así en esos términos, cuando se acaba de ser condenado, es una mera negación del ordenamiento jurídico y del órgano jurisdiccional que lo ha aplicado. La afirmación es tan poco inocente como quien la formula. Atutxa no ha apelado a sentimientos individuales ni colectivos (estos últimos gustan más a los nacionalistas) ni a principios éticos o morales. Lo que ha hecho ha sido aplicar la máxima de que en Euskadi determinadas personas e instituciones están por encima de la ley, y que sus conductas están legitimadas a priori precisamente por la condición de quienes las llevan a cabo. Eso es lo que permtió a Atutxa regodearse durante más de un año con la expresión "no tengo constancia de la existencia de ningún grupo reglamentariamente ilegalizado en la cámara". Ahora el Tribunal Supremo ha puesto las cosas en su sitio y al listillo como el delincuente que es.
Posted on 22 Enero 2008
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Comments
Con el Sr. Atutxa me he llevado una de la mayores y más desagradables sorpresas de la vida política. Todavía recuerdo no hace mucho tiempo, al Atutxa amenazado por ETA por decir las verdades de la banda terrorista, debiendo ir él y su esposa con escolta por estos motivos que hacían confiar en el nacionalismo "moderado". Aquel Atutxa dista mucho del Atutxa actual. Si se me permite la comparación es como Dar Vader con Anakin Skywalker, que no tienen nada que ver. Echo de menos al anterior Atutxa, quien le ha visto y quien le ve.
Posted by: sergio at Enero 24, 2008 10:21 AM
No sé, Sergio. Me temo que siempre ha sido el mismo,un hombre sectario que ejecuta lo que dicta su partido. Coyunturalmente le tocó dirgir a una policía que el PNV considera suya en un momento en que, como Fatah y Hamas,existía una pugna entre nacionalistas para marcar territorios y medir fuerzas. Puso en esa tarea el mismo entusiasmo que luego en la defensa de la presencia batasuna en la cámara. Fuimos nosotros los que confundimos ese entusiasmo. Otras veces nos ha ocurrido, como cuando se consideraba a ETA como una guerrilla antifranquista
Posted by: JC Olarra at Enero 24, 2008 04:24 PM
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