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Febrero 18, 2008 Bueno, esto ya lo apañamos entre nosotros, sin abogados
Acabo de vivir un déjà-vu http://es.wikipedia.org/wiki/Deja_vu Tengo encima de la mesa un contrato que perjudica horrorosamente al que, desde hoy, es mi cliente. Se trata de un empresario (Antonio) que, a través de una sociedad, prestaba servicios sujetos y exentos de IVA, pongamos por caso que servicios educativos. Quería retirarse y otro empresario de su sector (Fermín, su amigo y colega) continuaría su actividad comprándole la base de datos de clientes y empleando a tres de sus cuatro trabajadores. Ambos empresarios son profesionales de éxito y nadie les cuestiona su habilidad mercantil. No obstante, en esta importante transacción comercial, Antonio y Fermín se han equivocado. Cuando empezaron sus tratos para la compra del negocio, Fermín (comprador) se asesoró de un despacho mercantil y fiscal, que diseñó diversas alternativas para ejecutar la operación. Antonio, insisto en que cercano a la jubilación y deseoso de gastar lo menos posible, aduciendo razones de confianza recíproca, pidió a Fermín que llevaran adelante la operación sin abogados. Fermín, ávido también de ahorrar, accedió encantado. Gran fallo de Antonio: para entonces su contraparte ya había recibido cierto asesoramiento. Antonio se puso a sí mismo voluntariamente en una condición de desigualdad de armas. Después de las que mi ahora cliente recuerda como amigables conversaciones, ambas partes acabaron firmando un contrato. Fermín, por no hacer una mínima due diligence, nunca llegó a saber que la base de datos carecía de las medidas de seguridad exigibles, que nunca se había pedido el consentimiento de los individuos para incorporarlos a la base de datos y que ésta nunca se había declarado a la Agencia de Protección de Datos www.agpd.es . El vendedor Antonio firmó el contrato pensando de buena fe que lo que vendía estaba en perfecto estado de revista. De hecho, la base de datos jamás le había dado problemas. Ahora Fermín ha llamado indignado a Antonio para reclamarle porque uno de los clientes ha denunciado a la Agencia la cesión de sus datos, porque la cuarta empleada reclama por sucesión de empresa y porque Hacienda ha abierto una comprobación de IVA por esta operación, al haber solicitado la empresa compradora la devolución del IVA soportado. Vender y comprar una empresa en funcionamiento conlleva un proceso del que los protagonistas de nuestra historia se saltaron la mayor parte de las fases:
Hay empresarios (y no necesariamente PYMEs) que piensan que “el que más o el que menos, todos hemos comprado algo alguna vez”, y que vender tu propia empresa no puede ser tanto más difícil que comercializar tus productos o, por ejemplo, vender el piso de la playa. Pues no. A esta fiesta están invitados (o en ella se plantaron, como Mecano) multitud de terceros: la Agencia Tributaria, la Seguridad Social, los trabajadores, la Agencia de Protección de Datos, el Ayuntamiento, el Registro de la Propiedad y el Mercantil, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios … o la Autoridad Portuaria, según sean los casos. Tenemos los abogados una reputación bien trabajada de complicar las cosas. Es verdad que complicamos un poco, no podemos evitarlo, pero ahorramos mucho más de lo que hacemos gastar. Un euro de abogacía preventiva son, por lo menos, cinco euros de abogacía curativa. ¿Acaso por no saber Antonio los riesgos que asumía, los riesgos eran menores? ¿No estaba mejor Fermín habiendo comprado la empresa entera, habiéndola fusionado con la suya y amortizando el fondo de comercio financiero? Lo que hicieron Fermín y Antonio me recuerda a cuando te duele la cabeza y te tomas por tu cuenta un Gelocatil. En general, funciona, pero más te valía haber ido al médico. Al caso de nuestros protagonistas lo llamé un déjà-vu porque a los abogados nos pasa muchas veces que los clientes van firmando bajo su criterio documentos que ellos consideran fáciles o sin importancia y sólo nos consultan después. Y esto, como en la película, es un fallo en Matrix. Os pongo la escena de la película. Posted on 18 Febrero 2008 Trackback PingsTrackBack URL for this entry: CommentsEstoy de acuerdo, Teresa. Pero convendrás conmigo en que los abogados tenemos alguna culpa, sobre todo desde que alguien descubrió que un due diligence es un estupendo nicho para aparcar staff que no tiene donde facturar, desarrollando laboriosísimas investigaciones que, en muchos casos, no pueden ser concluyentes. Imitamos a los auditores en lo de invadir una sala durante semanas y solicitar y verificar información a raudales. Pero lamentablemente no existen procedimientos de auditoría legal y nuestros informes de due diligence (nunca menos de 150 páginas) tienen más disclaimers que conclusiones. Luego redactamos contratos con un modelo angliosajón, necesariamente exhaustivo en ese entorno, que en el nuestro carece muchas veces de sentido. Pero ¿quién es el valiente que factura una adquisición de postín si el contrato no conforma la consabida 'bible'? Yo he probado a adecuar trabajo (y la facturación) a las necesidades de cada operación (con no llamarla 'deal' cuando hablamos español ya avanzamos) y entonces he vencido las reticencias de los clientes. En todo caso, suerte para Antonio. Por otra parte, si está en tus manos, tampoco la necesita. Un beso Posted by: Juan Carlos at Febrero 19, 2008 01:12 PM No hay contrato malo con hombre bueno, ni contrato bueno con hombre malo Entiendo perfectamente tu postura pro abogacía preventiva. Como humilde representante del gremio de los abogados de toga en ristre, debo confesarte que no hay apretón de manos lo suficientemente firme para esquivar la iniquidad, ni papel demasiado frágil para garantizar tranquilidad. La automedicación jurídica no sólo empeora la salud del cliente, sino que nos convierte a los letrados en úlceras andantes, cuando nos toca pisar el foro para explicarle al juez de turno que nuestro cliente, a la hora de firmar, no quería, no sabía, no podía, no tenía, no pretendía... Posted by: Fran Vasques at Febrero 21, 2008 06:58 PM muy bueno el post! off the record: los enlaces lo habitual es ponerlos en la palabra, no al lado ;) Posted by: angel maria at Febrero 28, 2008 10:17 PM Post a comment |
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