Febrero 19, 2008
Tiempo de silencio
Bellísimo título de la prometedora y única novela de mi compatriota chico Luis Martín Santos, que en todo caso marcó una notoria impronta en una generación que parecía estar confundiendo el medio con el fin en lo que a la novela se refiere, en particular, y en lo atinente a la literatura, en general. Tiempo de silencio es el que me he regalado a mí mismo la semana pasada. Casualmente, en mitad de ese oasis de sonidos sordos, di con la entrada de José María Cervelló, que entre otras sabias recetas, prescribía la búsqueda del silencio como necesaria puerta a la introspección. Debemos sin duda seguir el consejo del maestro.
Curiosamente vivimos una época en que el estruendo más atronador no lo produce ninguno de los muchos ruidos que nos rodean, sino que se manifiesta en el agobiante flujo de información que indiscriminadamente nos invade desde que nos conectamos a cualquiera de los múltiples dispositivos electrónicos con los que adornamos nuestra existencia. Por eso, para conseguir el fin marcado por José María, debemos inspirarnos en Simon & Garfunkel y buscar activamente los sonidos del silencio.
Yo los escuché la tarde en que esperé pacientemente a que la cumbre quedase vacía y, con los rayos del sol declinantes tiñendo el horizonte del valle con su color púrpura, comencé un descenso de mil metros de desnivel. El silencio se escuchaba al principio en el tenue soplido del viento, y despues, con mayor intensidad, en los trazos rítmicos y acompasados de mis esquíes sobre la nieve. En esos escasos diez minutos, el silencio dio sonido a los pensamientos, a las angustias y a los afanes que venían acumulándose en mi mente en las últimas semanas. Cuando me detuve abajo, exhausto, el silencio seguía presente en mi respiaración jadeante. Enseguida, los sonidos más familiares comenzaron a recrear de nuevo la zumbona sinfonía de nuestro acontecer diario. Pero los diez minutos en que consguí secuestrar al silencio, han servido para poner muchas cosas en su sitio.
En unos días habrá luna llena, y si la lluvia no lo estropea, acecharé de nuevo al silencio, esta vez en la espesura de la sierra, para tratar de medirme con los susurros silentes del monte tupido. Y si consigo de nuevo atrapar el silencio, experimentaré otra vez el secreto mágico de detener el tiempo.
Comprendo que mis recetas son muy básicas, pero os animo a buscar las vuestras y a rebelaros contra los que, marcando nuestros sonidos, controlan nuestro tiempo y monitorizan nuestra existencia. Os invito a convertiros en héroes del silencio
Posted on 19 Febrero 2008
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Comments
No puedo estar más de acuerdo con usted profesor. No hay nada como disfrutar del silencio para encontrarse a uno mismo en este mundo que a diario nos arrebata nuestros pensamientos.
Solo aquellos que hemos tenido el privilegio de disfrutarlo conocemos el tesoro que esconde.
En nuestro mundo de lunas "silencio" es sinónimo de calma,expansión,sosiego, reflexión y a la vez,
... pálpito, emoción... SENSANCIONES profesor SENSACIONES!!!
Pese a mi relativa juventud he tenido la gran suerte de disfrutar y seguir disfrutando de muchas noches aguardando, muchas noches de silencio y reflexión, con la luna como testigo.
Sin duda alguna una sensación que a todo el mundo le deseo.
Posted by: Anonymous at Febrero 19, 2008 11:21 AM
No puedo estar más de acuerdo con usted profesor. No hay nada como disfrutar del silencio para encontrarse a uno mismo en este mundo que a diario nos arrebata nuestros pensamientos.
Solo aquellos que hemos tenido el privilegio de disfrutarlo conocemos el tesoro que esconde.
En nuestro mundo de lunas "silencio" es sinónimo de calma,expansión,sosiego, reflexión y a la vez,
... pálpito, emoción... SENSANCIONES profesor SENSACIONES!!!
Pese a mi relativa juventud he tenido la gran suerte de disfrutar y seguir disfrutando de muchas noches aguardando, muchas noches de silencio y reflexión, con la luna como testigo.
Sin duda alguna una sensación que a todo el mundo le deseo.
Posted by: Enrique at Febrero 19, 2008 11:22 AM
Releí Tiempo de Silencio en mayo pasado. Ando ahora releyendo muchos libros de los que tuve que leer en su día por ser obligatorios en el plan de estudios. Voy constatando qué bien elegidos estaban aquellos libros.
Juan Carlos, muy bien traídas las sensaciones en relación con Tiempo de Silencio. De su lectura, lo lo que más me impresionó fue lo bien recogida que estaba la INSEGURIDAD JURÍDICA: la arbitrariedad de los poderes públicos, el clasismo en el tratamiento de los distintos reos según quiénes fueran, la clasificación machista entre seres de clase A y B. Y esa sensación de frío, humedad y pobreza circundante tanto en las chabolas como en el prostíbulo y hasta en el laboratorio.
Siendo mujer, cuánto me alegro de vivir en la época presente, en un país occidental y en un Estado de Derecho.
Posted by: Teresa Martín at Febrero 20, 2008 09:19 AM
Posted by: Juan Prueba at Febrero 21, 2008 10:31 AM
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