12
feb

UN POSIBLE ESQUEMA PARA HACER UN PLAN DE VIDA, POR JOSÉ MARÍA CERVELLÓ.

Escrito el 12 febrero 2008 por Juan José Torres en Cultura

¡Que le vamos a hace¡ La única verdad demostrable sobre la vida humana es que estamos abocados inexorablemente a la muerte. Sin embargo la vida se vive.
Una característica de la muerte es su incertidumbre temporal. Eso y el instinto de conservación hacen que veamos a la muerte como algo lejano y ajeno a nosotros. Esto permite tener ilusiones, ambiciones, planes, proyectos, amores para toda la vida, familia que nos continuará y perspectivas.


I) INTRODUCCION:
¡Que le vamos a hace¡ La única verdad demostrable sobre la vida humana es que estamos abocados inexorablemente a la muerte. Sin embargo la vida se vive.
Una característica de la muerte es su incertidumbre temporal. Eso y el instinto de conservación hacen que veamos a la muerte como algo lejano y ajeno a nosotros. Esto permite tener ilusiones, ambiciones, planes, proyectos, amores para toda la vida, familia que nos continuará y perspectivas.
Este texto no va dirigido, porque sería un sarcasmo, a las victimas de las guerras, a los que están en la pobreza extrema, a los desclasados voluntarios o no, a los enfermos terminales ni a los que han perdido la razón. No obstante, y hagamos o no algo por ellos, sería aconsejable que todos los días les dedicásemos un pensamiento. Creo que seríamos y actuaríamos de otra manera.
Si tomamos como unidad de medida un año dividido en 365 días de 24 horas, disponemos de un total de 8.760 horas al año, que parece una buena cifra. Pero vamos a ver como se pueden repartir.
Voy a tratar de analizar la situación sólo a partir del primer trabajo, una vez acabada la fase de formación, que requería un artículo especial.
Este texto está dirigido a los alumnos que hayan hecho el master pero espero que haga pensar a más personas.
1) NECESIDADES BASICAS:
Necesitamos dormir, tiempo para la higiene y tiempo para comer, salvo que coincida con el trabajo o con la familia, en cuyo caso se computa en el correspondiente apartado.
Podemos calcular unas 11 horas diarias, que son 4.015 horas al año.
2) EL TRABAJO:
Hay que partir de que es una maldición bíblica. Asumido esto, no queda más remedio que trabajar (salvo los ricos, que forman otra casta, no sabemos si más feliz o no).
Tampoco hay que caer en la obsesión de llenarse la vida con el trabajo. Aunque las circunstancias nos lleven a tener que trabajar más de la cuenta, por ejemplo dos turnos al día. En estos casos el objetivo es salir de una situación concreta y hay poco tiempo para otras planificaciones.
El trabajo forma la personalidad pero no es la única ni la primera fuente de formación. Al trabajo hay que llegar con valores, principios y ética.
Estos se desarrollarán o se perderán durante la vida laboral, con sus efectos en la vida personal.
Lo ideal sería que el trabajo nos gustase, pero eso supondría tener una vocación y poder trabajar en ella, y eso es un privilegio de pocos. Normalmente cuando nos metemos de lleno en algo termina gustando. Esto no quita que busquemos hacer coincidir lo que nos gusta con el trabajo.
Siguiendo con el cómputo anterior, podemos hacer un cálculo aproximado, incluido el transporte, de unas 2.170 horas al año.
La otra cara del trabajo es el dinero que recibimos en contraprestación, ya sea por cuenta propia o ajena.
Ante el dinero caben dos posturas:
La primera, es la de los que piensan que el dinero es un fin y les gusta más los billetes que lo que se puede hacer con ellos.
La segunda, es la de los que piensan que el dinero es un medio y prefieren lo que se puede hacer con él.
2) EL RESTO:
Si resumimos las cifras que hemos dado, podemos hacer el siguiente resumen:
Total horas al año …………………………..8.760
Total horas al año para necesidades básicas 4.015
Total horas al año para el Trabajo………… 2.170
Resto de horas al año………………………. 2.575
Ahora tenemos que ver que hacemos con el resto de horas que nos quedan libres al año.
Si el trabajo nos forma una parte de nuestra personalidad en la que tenemos muchos condicionantes; en el resto tenemos libertad. Al final las dos personalidades interactúan y forman la verdadera personalidad.
II) ACTIVIDADES AJENAS AL TRABAJO:
1) INTRODUCCION:
Ya hemos visto que no se puede vivir sólo para trabajar y que según nuestros cálculos disponemos de unas 2.575 horas libres al año.
Tenemos que ver que hacemos con ellas. Es decir, tendremos que decidir en qué y cómo repartimos nuestro tiempo libre porque es imposible abarcarlo todo. Tenemos que ser conscientes de lo que elegimos y tambien de lo que dejamos de hacer pues esas decisiones tambien van a marcar y configurar nuestra personalidad.
1) EL MUNDO DE LOS SENTIMIENTOS:
Lo que hace al hombre persona no es el trabajo. Lo que de verdad le hace persona son sus sentimientos y emociones. De forma que es necesario que exista una interacción entre el mundo laboral y el sentimental. Si no la hay el desastre está asegurado. No se puede tener dos personalidades. Somos uno.
Veamos la lista de los sentimientos fundamentales que no necesitan comentario:
- amor.
- familia
- amistad
- religión
- acción social
- geografía.
Este último sí requiere una explicación. Estamos hablando de los sentimientos hacia el “terruño”. Es muy importante elegir bien donde vamos a vivir y trabajar. El sentimiento por el “terruño” es compatible con la libertad de residencia, después de sopesar las diversas circunstancias. El lugar elegido marcará nuestras vidas,
2) EL MUNDO DEL OCIO:
La vida familiar y laboral genera tensiones inevitables y para descargarlas hay que tener una válvula de escape que, básicamente, es el ocio. Hay mucho donde elegir. Veamos unos ejemplos:
-deportes
-viajes
-gastronomía
-el mundo de las pantallas: Internet, televisión, etc.
-música – baile
-ir de compras
-espectáculos
Lo que parece aconsejable es poner pasión en lo que elijamos.
3)EL MUNDO DE LA CULTURA:
Pero no terminamos con todo lo dicho.
Queda un campo fundamental que es el de la Cultura con mayúsculas. Es decir, todo lo que el hombre ha ido descubriendo y haciendo hasta ahora, dejando huella, y todo lo que sigue haciendo.
Hay tres grandes campos: el progreso científico, el desarrollo humano, social y económico; y la creación de la belleza.
Si buscamos un punto inicial dentro de nuestra cultura occidental podaríamos elegir a los presocráticos griegos con Tales de Mileto a la cabeza.
A partir del siglo VII a. C., pusieron en marcha la máquina inagotable de la curiosidad, planteando preguntas y buscando respuestas. Este proceso es inagotable y acompañará al hombre hasta su extinción.
Creo que no se puede tener una personalidad completa sin curiosidad y que la falta de ésta equivale a la muerte.
III) ¿LA CONCLUSIÖN O LA BASE ¿
1) EL MUNDO INTERIOR.
Hay un bien escasísimo hoy en día que es el silencio. Pero es un requisito sine qua non para la vida o mundo interior.
Esta vida interior es el lugar donde pensamos sobre lo que hemos hecho (pasado), sobre lo que estamos haciendo (presente, que es lo único real que tenemos), y sobre lo que haremos (futuro).
Es aquí donde entran los recuerdos, remordimientos, ilusiones, proyectos, etc. Y se fraguan valores, principios y, en el fondo, la ética. Tambien sirve para lamerse las heridas y sacar fuerzas de flaqueza. Al final debe servir para apaciguarnos y serenarlos. Es nuestra base de operaciones.
Todo lo anterior, no quita que haya quien la use para maquinar maldades, apagar la ética y ambicionar, desmesuradamente, el éxito, el dinero y el poder, aunque tenga que dejar el camino sembrado de cadáveres. ¡Ojo! Puede no pasarle nada y triunfar toda su vida. El mundo es así de injusto.
2) LA VOZ DE LOS POETAS:
El lenguaje de los poetas, con su concisión y belleza, es la mejor forma de terminar este apartado.
Doy voz a los poetas:
-Lope de Vega:

“De mis soledades voy, a mis soledades vengo
que para andar conmigo me bastan mis pensamientos”.
-Joaquín Sabina y Pedro Guerra
“…y hubo tanto ruido
que al final llegó el final”.
IV) ROMANCE DEL CONDE ARNALDOS:
Dentro del romancero y en el exiguo número de los llamados líricos hay una joya que se conoce con el nombre de romance del Conde Arnaldos, que contiene semioculto un plan de vida.
Vayamos con el texto:
¡Quien hubiese tal ventura
sobre las aguas del mar,
como hubo el conde Arnaldos
la mañana de San Juan!
Con un falcón en la mano
La caza iba a cazar,
y venir vio una galera
que a tierra quiere llegar.
Las velas traía de seda,
La ejercía de un cendal.
Marinero que la manda
Diciendo viene un cantar
Que la mar ponía en calma,
los vientos hace amainar,
los peces que andan al hondo
arriba los hace andar.
Las aves que andan volando
Las hace al mástil posar:
“Galera, la mi galera,
Dios te me guarde de mal,
de los peligros del mundo
sobre aguas de la mar,
de los llanos de Almería,
del estrecho de Gibraltar,
y del golfo de Venecia,
y de los bancos de Flandes,
y del golfo de León,
donde suelen peligrar.”
Allí habló el conde Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
“Por Dios te ruego, marinero,
digáisme ora ese cantar.”
Respondióle el marinero,
Tal respuesta le fue a dar:
Yo no digo esta canción
Sino a quien conmigo va.”
Fijémonos sólo en las dos últimas estrofas y entresaquemos sólo tres palabras:
-“No”: el marinero demuestra que es libre e independiente, incluso ante el poderoso.
-“Esta”: el marinero ha compuesto su canción, es decir, ha construido su vida.
-“Conmigo”: el marinero tiene con quien compartir su canción, es decir, su vida, con el amor y la amistad.
Creo que todos quisiéramos ser el marinero.
V) EPILOGO:
1) INTRODUCCIÖN:
Hemos empezado hablando de la muerte y tenemos que terminar hablando de ella.
Pero vamos a dejar hablar a los poetas:
El primer poeta es Jorge Manrique con las coplas a la muerte de su padre el maestre don Rodrigo.
Vamos a tomar sólo la parte final:
“…en la su villa d’Ocaña
vino la Muerte a llamar
a su puerta,
diciendo: “Buen caballero,
dejad el mundo engañoso
e su halago;
vuestro corazón de acero
muestre su esfuerzo famoso
en este trago;
e pues de vida y salud
hiciste tan poca cuenta
por la fama,
esfuércese la virtud
para sufir esta afrenta
que vos llama.”
“No se os haga tan amarga
la batalla temerosa
que esperáis,
pues otra vida más larga
de la fama gloriosa
acá dejáis
(aunque esta vida de honor
tampoco no es eterna
ni verdadera);
mas, con todo, es mucho mejor
que la otra temporal
perecedera.”
“El vivir que es perdurable
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida delectable
donde moran los pecados
infernales;
mas los buenos religiosos
lo ganan con oraciones
y con lloros;
los caballeros famosos,
con trabajos y aflicciones
contra moros.”
“Y por vos, claro varón,
tanta sangre derramastes
de paganos,
esperad el galardón
que en este mundo ganastes
por las manos;
y con esta confianza
y con la fe tan entera
que tenéis,
partid con buena esperanza,
que en otra vida tercera
ganareis.”
Oración
Reza (don Rodrigo) a la Muerte.
“Non tengamos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo;
e considero en mi morir
con voluntad placentera, clara e pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura.
“Tú, que por nuestra maldad
tomaste forma servil
e bajó hombre;
Tú, que a tu divinidad juntaste cosa tan vil
Como es el hombre;
Tú, que tan grandes tormentos
Sufriste sin resistencia
en tu persona,
no por mis merecimientos,
mas por tu sola clemencia
me perdona.”
Así, con tal entender,
Todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos e hermanos
e criados,
dio el alma a quien se la dio
(el cual la dio en el cielo
en su gloria),
que, aunque la vida perdió,
dejónos harto consuelo
su memoria.”
Jorge Manrique como buen humanista cristiano renacentista que es, nos habla de tres vidas:
La primera, es nuestra vida mortal:
“temporal perecedera.”
La segunda, es la fama, concepto esencial desde el renacimiento:
“pues otra vida más larga
de la fama gloriosa
aca dejáis
(aunqu’esta vida d’honor
tampoco no(n) es eternal
ni verdadera);
mas, con todo, es muy mejor
que la otra temporal
perecedera.”
(…)
“Que, aunque la vida perdió,
déjanos harto consuelo
su memoria.”
La tercera es la vida celestial:
“Dio el alma a quien se la dio
(el cual la dio en el cielo
en su gloria).”
El segundo poeta es José Hierro, que compuso un portentoso y desolador soneto que, paradójicamente, titula
“VIDA”:
“Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
Supe que todo no era más que nada.
Grito “¡Todo¡”, y el eco dice “¡Nada¡”.
Grito “¡Nada¡”, y el eco dice “¡Todo¡”.
Ahora sé que la nada lo era todo,
Y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada
Si más nada será, después de todo,
Después de tanto todo para nada.”
VI) CONCUSIÖN:
Sólo he hecho una alusión a la religión, además de los versos de <a href=”Jorge Manrique
Siempre he considerado que la religión e una cuestión muy importante pero personal, intima y libre.
Este texto se puede leer a la vacilante luz de la razón o iluminado por la verdad absoluta de la fe.
Espero que el texto aporte materia para la reflexión y que cada uno reparta su tiempo como quiera y pueda.
¡Ojo¡. Hay que ver que hacemos con los periódicos…….
FIN

Comentarios

juan josé 12 febrero 2008 - 11:26

Me ha recordado aquella máxima de L.A. Séneca que dice: “Todas las cosas nos son ajenas, sólo el tiempo es nuestro”; y luego me he preguntado en qué medida el tiempo es realmente nuestro y no de otros como los bancos, los medios de transporte, los jefes más o menos impertinentes, las reuniones de propietarios etc. Lo peor es que vivimos en una sociedad devoradora del tiempo ajeno, comenzando por las absurdas jornadas laborales, pantagruelicas comidas, reuniones interminables de trabajo y demás ocupaciones estériles que chupan todo nuestro tiempo y … nuestra energía. ¡felicidades una vez más, maestro!.

Teresa Martín 12 febrero 2008 - 17:04

Querido José María
Gracias, como siempre, por hacernos pensar.
¿Cuántas veces sacrificamos lo que debemos hacer por lo que queremos hacer? En algunas épocas de nuestra vida, el 100% de las veces. Siempre trabajando, siempre cumpliendo los deberes profesionales con ese pundonor con el que nos educaron en los años 70, siempre poniendo delante los clientes, la empresa, el contrato que tenemos entre manos …
Es muy difícil reclamar espacio y tiempo para atendernos a nosotros mismos, pero cuando has estado en la UVI caes en la cuenta de que tu primer cliente eres tú. Y casi siempre se nos olvida.

José Luis 12 febrero 2008 - 21:35

Querido José María,
Qué grata sorpresa!!! Hace sólo unos días pudimos leerte por esta nueva vía, explotando la libertad que nos aportan las nuevas tecnologías y hoy nos deleitas con otra reflexión de las que escasean, con el valor del tiempo y la libertad de elegir qué hacer con él, antes de que nos acompañe la única verdad absoluta que conozco…
Gracias. Gracias por acompañarnos. Gracias por hacernos pensar. Gracias por ayudarnos a salir del “día a día” y, finalmente, GRACIAS por esta promesa de continuidad que esta segunda reflexión nos aporta.
A partir de ahora, será un placer acercarse a este sitio para ver si José María se ha animado a proponernos una tercera reflexión, y una cuarta….
Gracias por ser como eres y un fuerte abrazo!!!!

c.p 12 febrero 2008 - 22:37

Querido José María,
Siempre nos sorprendes con tus reflexiones y comentarios y eso quiere decir que de las 8760 horas del año tú no paras ni un minuto de darle vueltas a las cosas, por favor continúa haciéndolo para que podamos seguir disfrutando de tu sabiduría, humanidad y generosidad.
Muchas gracias.

fernando aizpún 13 febrero 2008 - 07:58

José María: eres un “puñetero”. Uno anda sobrepasado con una “punta” de carga de trabajo excesiva, acumulando vencimientos inoportunos que se solapan con reuniones eternas e inútiles, y vienes a recordarnos la necesidad de valorar y refugiarse en el silencio y el sosiego. (¡Y eso que soy de esos “raritos” a los que les gusta lo que hace!) En cuanto me dejen en paz te releo. Lo prometo. Ah!, y quedamos a la espera de la siguiente crónica interiuor, aunque sólo sea para despejar la incógnita de los periódicos …

Javier Morera 13 febrero 2008 - 08:35

Chapeau

Rafa C. 13 febrero 2008 - 08:54

Estimado Jose María:
Gracias por compartir reflexiones de esta índole con nosotros. Es ciertamente preocupante la ligereza con que tantos vivimos apresuradamente en busca de la calma futura. Lo paradójico de todo ello es que nunca viviremos en el futuro, así que probablemente seguiremos viviendo apresuradamente calmando nuestra conciencia con falsas promesas de quietud.
No he podido evitar recordar algunas de las lecturas intimistas que más he disfrutado, por lo que quisiera aprovechar para citar unas líneas de Anthony de Mello, que creo vienen al caso:
1.- “Todas las preguntas que se suscitaron aquel día en la reunión pública estaban referidas a la vida más allá de la muerte. El Maestro se limitaba a sonreír sin dar una sola respuesta. Cuando, más tarde. Los discípulos le preguntaron por qué se había mostrado tan evasivo, él replico: ¿no habéis observado que los que no saben qué hacer con esta vida son precisamente los que más desean otra vida que dure eternamente? Pero ¿hay vida después de la muerte o no la hay?, insistió un discípulo. ¿Hay vida antes de la muerte? ¡Esta es la cuestión!. Replico enigmáticamente el Maestro.”
2.- “¿Dónde debo buscar la iluminación?.
Aquí.
¿Y cuándo tendrá lugar?.
Está teniendo lugar ahora mismo.
Entonces, ¿por qué no la siento?.
Porque no miras.
¿Y en que debo fijarme?.
En nada. Simplemente mira.
Mirar ¿qué?.
Cualquier cosa en la que se posen tus ojos.
¿Y debo mirar de alguna manera especial?.
No. Bastará con que mires normalmente.
Pero ¿es que no miro siempre normalmente?.
No.
¿Por qué demonios…?
Porque para mirar tienes que estar aquí, y casi siempre no lo estás.”
3.- “En ocasiones los ruidosos visitantes ocasionaban un verdadero alboroto que acababa con el silencio del monasterio. Aquello molestaba bastante a los discípulos; no así al Maestro, que parecía estar tan contento con el ruido como con el silencio. Un día, ante las protestas de los discípulos, les dijo: El silencio no es la ausencia de sonido, sino la ausencia de ego.”
4.- “Durante una excursión dijo el maestro ¿Queréis saber como es la vida iluminada?. Fijaos en aquellos pájaros que vuelan sobre el lago. Y mientras todos miraban hacia donde él había indicado, exclamó el Maestro: Los pájaros proyectan sobre el agua un reflejo del que ellos no tienen conciencia alguna… y que el lago no trata de retener.”
Gracias de nuevo, José María. Le daré una segunda vuelta a tu texto, esa en que, ya sin la prisa de la curiosidad, te permites sonreír con cada idea.

teresa serra 13 febrero 2008 - 09:17

Querido José María,
Gracias por permitirnos “compartirte”
Gracias por hacernos “ganar” un ratito al día (el que dedicamos a leerte y a pensar en lo que hemos leído)
Creo que esta debería ser una lectura “obligatoria” para todos nuestros alumnos así que, yo por lo menos, se la voy a recomendar a los míos!
Un abrazo y hasta la próxima entrega!!!

juan 13 febrero 2008 - 10:00

Gracias por esta visión tan lúcida.

Isabel Gómez Calleja 13 febrero 2008 - 10:09

Suscribo lo dicho en los comentarios anteriores. Gracias por hacernos reflexionar. Muchas veces nos dejamos llevar por el día a día, siempre corriendo, dejando a un lado cosas importantes porque pensamos que “ya habrá tiempo para eso más adelante”. Y lo habrá… ¿o no? Eso no se sabe. Lo cierto es que al leer estas reflexiones y la referencia al gran Jorge Manrique no he podido evitar acordarme de otra gran poesía que conocí cuando iba a la Facultad de Derecho, ya que estaba impresa en una de las paredes de la salida del metro de Ciudad Universitaria. En este caso era de Jaime Gil de Biedma, y ciertamente quien la eligió para Ciudad Universitaria sabía lo que hacía, pienso que era un guiño para los jóvenes, un recuerdo al “tempus fugit”, aunque no sé si entonces, con las prisas y la euforia de la primera juventud, nos fijamos en ella y supimos apreciarla. La poesía dice así:
“NO VOLVERÉ A SER JOVEN
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.”
No creo que se deba ver como una poesía triste, pues en ese caso no tendría sentido el haber sido puesta a los ojos de varias generaciones de universitarios. Creo que debe servirnos como una especie de brújula para no perder el norte, para no dejarnos llevar por la vorágine de nuestro día a día, como dice Jose María en estas estupendas reflexiones del blog, para recordar que nuestra vida (nuestro tiempo, horas y minutos) no será indefinida y estas reflexiones pueden ayudarnos a vivirla de acuerdo con unos valores que nos hagan crecer y ser felices, que no miremos atrás un día y nos demos cuenta de que, con las prisas, hemos vivido para trabajar, para lo que se supone que los demás esperaban de nosotros y que, en medio de todo eso, se nos ha olvidado “vivir” de verdad.
Carpe Diem! Gracias por hacernos pensar (como siempre)y un fuerte abrazo, maestro, con todo cariño y admiración.

Víctor Torre-Silva 13 febrero 2008 - 10:40

Querido José María:
Mil gracias una vez más por seguir enriqueciéndonos. Me ha encantado tu texto. En este mundo hedonista en el que nos ha tocado vivir, pocos tienen el valor de hablar de la muerte… aunque sin ella cualquier consideración de la vida sea superficial y, en el fondo, falsa.
Creo que una clave importante, que tú apuntas, se encuentra en unos versos del conocidísimo soneto de Quevedo:
“Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado”.
Sólo el amor sobrevive a la muerte.
Gracias de nuevo y un abrazo

Pilar Galeote 13 febrero 2008 - 12:11

Querido José María, gracias, gracias y más gracias por tu reflexión! Me quedo con todo pero, en especial, con esto que dices,
“Al trabajo hay que llegar con valores, principios y ética.
Estos se desarrollarán o se perderán durante la vida laboral, con sus efectos en la vida personal”
Ni más ni menos! Ésa es nuestra responsabilidad!
Un fuerte abrazo y esperamos impacientes tu próximo comentario.

Eduardo Torres 13 febrero 2008 - 12:28

Querido José María,
Superando el respeto (por no decir miedo) de exponer un comentario a tu reflexión (y a los interesantísimos “posts” de los lectores), me “tiraré a la piscina”.
Precisamente estudiando el master, vimos un discurso de Steve Jobs en el que decía (aproximadamente) que recordar que vamos a morir es el mejor instrumento que hay para tomar las decisiones importantes en nuestras vidas, porque prácticamente todo se desvanece ante la muerte (él enumeraba las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso…).
También decía que alguna vez oyó la frase “Si todos los días vives como si fuese el último, algún día tendrás razón” y por ello se preguntaba cada mañana “Si hoy fuera el último día de mi vida ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?”.
Evidentemente no todos los días la respuesta será afirmativa (por lo menos en mi caso), pero no creo que haya que plantearse dicha cuestión a diario, sino tener una visión a medio/largo plazo.
No obstante deberíamos tener siempre presente el hecho de que todos los ríos “van a dar en la mar” (parafraseando a Manrique en las supracitadas coplas a la muerte de su padre) y ello nos ayudará a seguir a nuestro corazón en todo lo que hagamos.
Me alegro de poder seguir aprendiendo a través de esta vía.
Un fuerte abrazo.

Sergio 13 febrero 2008 - 12:30

Únicamente darte las gracias por tu colaboración y las inquietudes que nos sigues creando.
Tengo que decir, por tratar de buscar una defensa a nuestra situación, que la mayoría de las veces no somos dueños de nuestro tiempo y que son terceros los que disponen de él sin ningún tipo de escrúpulo y, porque no decirlo, ni de educación.
Me viene a la cabeza la citación que realizan muchos juzgados señalando las vistas cada 10 minutos, cuando solamente en hacer el acta de comparecencia ya están tardando eso. Ese retraso, además de no poderlo cobrar al cliente (en referncia al tema económico que aludes), es tiempo que luego tienes que estar en el despacho sacando el papel y con reuniones y tiempo que te quitas de estar con la familia, tomando una cerveza con amigos, dedicándote a tus hobbies o, simplemente, descansando.
Espero ansioso tu siguiente entrada en el blog y que nos expliques lo de “los periódicos” como apuntaba Fernando Aizpún.

Beatriz 13 febrero 2008 - 17:49

José María
Cuando he leído tu nueva reflexión me he acordado de un Proverbio árabe que dice:
Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.
Gracias de nuevo por compartir con todos nosotros tu presente, decirte también que espero con “curiosidad” los “periódicos”…
Un abrazo

Merche Costa 13 febrero 2008 - 17:54

Mi querido profesor,
Te leo, os leo a todos en un descanso del M.A.J, por desgracia y como siempre corriendo…
No puedo dejar de decirte que has conseguido que me pare un ratito, consuma parte de esas 2500 y pico horas que nos quedan libres y me de cuenta de lo importante que es vivir plenamente el presente. Qué cantidad de buenos momentos nos perdemos porque somos víctimas del pasado o de nuestra experiencia y porque anticipamos multitud de cosas que no existen y ni siquiera sabemos si van a venir…
Sólo puedes construir el ahora y casi nunca dedicamos un minuto a pensar cómo queremos que sea.
Te quiero mucho y gracias, una vez más, por invitarnos a reflexionar

Tomás Alfaro Drake 13 febrero 2008 - 18:50

Querido José María:
¿Esperas que el texto aporte materia para la reflexión? No te puedes imaginar cómo.
Como tú dices “este texto se puede leer a la vacilante luz de la razón o iluminado por la verdad absoluta de la fe”.
Yo creo que hay que leerlo a la luz de las dos cosas, la luz vacilante de la razón y los claroscuros de la fe. Porque al ser humano se le han dado dos alas para volar, la razón y la fe y la fe complementa y ayuda a la razón y la razón complementa y ayuda a la fe. Ningún ave puede volar sólo con un ala. Con sólo la razón, nos quedamos cortos, con sólo la fe, caemos en el fideismo, que es un mal rollo. Así que yo lo leo con las dos.
Me ha impresionado el soneto de José Hierro “Vida”. Ya lo conocía, pero cada vez que lo leo me da… ¿escalofríos? No sé si esa es la palabra. Siempre que leo este soneto me acuerdo de uno muy curioso también de José Hierro. Es muy curioso porque es un soneto monosílabo con rima consonante. Yo me he devanado los sesos intentando hacer otro con la misma estructura y me ha resultado imposible. Dice así:

fe
de

y

qué
fui.
No

hoy
lo
que
soy.
Es decir, que en algún momento José Hierro sabía que él no era nada. A mí me asalta una pregunta cuando leo cosas como el soneto “Vida”. ¿Por qué, sin ninguna razón del ala de la razón (perdón por la redundancia), hay gente inteligente que opta por la nada? No sé demostrar que exista Dios, ni creo que sea posible, pero sí sé mostrar que es inmensamente más probable, a la vista del mundo que nos rodea, que exista que que no. Y me parece que si se mira el mundo con mirada libre de prejuicios, todo el mundo puede verlo así. Entonces, ¿por qué?
En fin, José María, no sigo enrollándome. Pero sea esto prueba patente de que me has hecho reflexionar con los dos ojos. Si esa era tu intención, conmigo lo has conseguido.
Un abrazo muy fuerte a ti y a María Teresa. Y, sobre todo; MUCHAS GRACIAS.
Tomás Alfaro

Julia Amada 14 febrero 2008 - 07:21

Estimado José María,
Creo que deberían concederte un espacio en horario de máxima audiencia en la televisión, porque eres el único capaz de hacernos “salir” por un momento de nuestro mundo terrenal y adentrarnos en nuestro interior. Pensando en términos de horas seguro que aprovecharíamos más el tiempo y no andaríamos “enredando” hasta que estuvieran a punto de vencernos los plazos, y no me refiero exclusivamente a los profesionales, sino, sobre todo, a los personales. Porque, ya se sabe, hasta que no vemos “las orejas al lobo” no nos ponemos con el “papelito” que tenemos delante.
Personalmente, creo que debería ser tan obligatorio como comer o respirar, parar, respirar profundo y reflexionar sobre la vida y la forma de vivirla.
Pero, por favor, cuida de nosotros y despiértanos de vez en cuando. El cliente aún nos sigue planteando temas que tenemos que estudiar…
Muchas gracias, José María.
Un abrazo

Luis Mª 14 febrero 2008 - 18:28

Es emocionante leerte. No dejes de compartir tus reflexiones con los que te admiramos. Muchas gracias.
“No es con una idea como se levanta a los hombres, sino con un sentimiento” (H. Taine)

pilar rojo 14 febrero 2008 - 23:21

Queridisimo y respetado Jose Maria:
Me hs hecho parar en medio de esta locura que nos envuelve y que a veces no s mas que un pretesto para no vivir ms que a medias.
y me he parado porque quiero ser consciente d mis decisiones, de por qué elijo lo que elijo, de a qué quiero dedicar mi t libre que creo no tener por no gestionar bién la maldición bíblica.
Y te doy las gracias porque me ayudas a reposicionar los valores frente a las metas.
Gracias maestro.

Jaime 19 febrero 2008 - 15:25

Ya lo podías haber escrito antes. ¿Qué hago yo ahora, a mis casi 60, con el tiempo pasado? ¿Cómo me lo organizo?
En fin, trataré de sacar partido de cara al futuro. Veamos.
Ahora duermo, quizá, algo menos. Hace unos meses empecé una dieta, así que como menos también. Por otro lado, tengo menos comidas largas de esas que alguien, más arriba, llama pantagruélicas. De modo que, en necesidades básicas, podré dedicar menos tiempo. Digamos que unas 3.300 horas en lugar de las 4.015.
Trabajo menos que antes. Ya lo sabes. Y, aunque lo que hacía me gustaba -también lo sabes- quizá disfrute más ahora. Y mi tiempo de traslado al trabajo se ha reducido drásticamente; no cojo atascos. Ahorraré por este concepto unas 1.500 horas al año.
Me quedan libres, por tanto, unas 4.780 horas, en lugar de las típicas 2.575. !!Qué envidia¡¡ dirán algunos. La verdad es que sí, que soy afortunado.
El asunto ahora es cómo organizar esa enorme cantidad de horas que no tengo previamente asignada. Me gusta la relación de actividades que planteas centrada en Sentimientos, Ocio y Cultura. Difícil preasignar tiempos a cada una y, más aún, a cada una de las sub-actividades dentro de ellas. Pero aprovecharé para intentar analizar a cual de ellas dedico menos tiempo del que debiera o incluso no dedico ningún momento. Te contaré el resultado.
Pensar y contemplar no se si son actividades dignas de considerarse como tales. No las veo en tu relación, aunque están implícitas en algunas de ellas. Yo dedico bastante tiempo –relativamente- a estas actividades, que no requieren otro esfuerzo que renunciar transitoriamente a otras. Pienso mucho en el pasado y en el futuro y, curioso, me gusta tanto recordar aquel como planificar éste. Pero, sobre todo, disfrutar el presente. Me apunto al Carpe Diem de otro amigo en este blog.
Bueno Jose María. Disculpa que en este comentario me haya alargado tanto y haya hablado de mí, en lugar de hablar de ti. Pero al menos eso prueba que tus mensajes calan en el lector y le hacen analizarse.
Un abrazo fuerte y muchas gracias.
PS. Tu romance del Conde Arnaldos me recordó al del Conde Olinos que nos cantaban de pequeños. Una historia de amor truncado. Te lo transcribo para que le saques partido
Madrugaba el Conde Olinos,
mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar.
Mientras el caballo bebe
canta un hermoso cantar:
las aves que iban volando
se paraban a escuchar;
caminante que camina
detiene su caminar;
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.
Desde la torre más alta
la reina le oyó cantar:
-Mira, hija, cómo canta
la sirenita del mar.
-No es la sirenita, madre,
que esa no tiene cantar;
es la voz del conde Olinos,
que por mí penando está.
-Si por tus amores pena
yo le mandaré matar,
que para casar contigo
le falta sangre real.
-¡No le mande matar, madre;
no le mande usted matar,
que si mata al conde Olinos
juntos nos han de enterrar!
-¡Que lo maten a lanzadas
y su cuerpo echen al mar!
Él murió a la media noche;
ella, a los gallos cantar.
A ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar,
y a él, como hijo de condes,
unos pasos más atrás.
De ella nace un rosal blanco;
de él, un espinar albar.
Crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella naciera una garza;
de él, un fuerte gavilán.
Juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan para a par.

Rafael Mateu 20 febrero 2008 - 00:54

Querido Jose María, una amiga común me ha hablado de la existencia de este blog y me han maravillado tus reflexiones y los comentarios que has suscitado. Para mí que vivo, como casi todos nosotros, en medio de un tráfico de responsabilidades y de ocupaciones, es reconfortante oir tus reflexiones y el optimismo militante de la vida y de la pasión en todo lo que hacemos. Comparto tu vocación por el Derecho como valor social y cultural y he tenido y tengo la suerte de creer en mi trabajo, pero admiro sobre todo tu serenidad y tu amor por la cultura y por el arte porque pienso cada vez con más convicción que esos bienes son fines y no instrumentos de nuestra vida y porque perduran más allá de la vida y de la muerte. Un abrazo compañero !!

cristina acedo grande 27 febrero 2008 - 19:19

querido jose mari,a los 40 me hago internauta para acceder a tu blog(menuda palabreja) porque me han dicho es tu nueva forma de seguir hablando con nosotros,tus queridos lectores.De todas tus reflexiones,algunas no entiendo,pero da igual,las leo una y otra vez y asi me parece que estas muy cerquita.¿¿¿como puedes pensar tanto????
Para tu tranquilidad aprendi tu leccion hace ya…y pienso lo que digo aunque a veces no quiero decir lo que he pensado..¡¡¡que lio!!!
Te animo a seguir escribiendonos,a que sigas dejando tu huella, a que nos llenes de sentimientos ,te necisatamos.besos desde badajoz.

mabel de garcillán 3 marzo 2008 - 18:14

Querido José María, !que gusto poder leer tus reflexiones!. Bién cierto es que dejamos pasar el tiempo como si este se nos hubiese dado sin limitación. Es bueno pararse y pensar, solo así podremos disfrutarlo y aprovecharlo debidamente. Por cierto, !que horror! sólo 2000 y pico horas para hacer de nuestra capa un sayo?. Se me ponen los pelos de punta al pensarlo. No pienso perder un mínuto en hacer lo que me gusta- ahora que estoy en mi tiempo- !un año y solo 2500 horas mias ! pués sólo puedo pensar una cosa… ! A por ellas!. No pienso regalarlas a la nada ni al vacio. Mil besos a tí y a a María Teresa. Mabel

Germán Menéndez 14 marzo 2008 - 16:07

Estimado José María:
Muchas gracias, una vez más, por tu ejemplo.
Envidio tu serenidad de ánimo. El mío se parece más al de Julio César a los pies de la estatua de Alejandro Magno.
Ahora, si me disculpas, me tengo que ir a China. Me voy una temporada fuera de España, como Sánchez Dragó, para cambiar un poco de aires.
Un abrazo.

María 2 julio 2008 - 10:03

Me han venido muchas ideas a la cabeza al leer tu árticulo.
1. La muerte.
Es cierto que todos la vemos lejana. Hasta los ancianos. Mi abuela pasaba de los noventa y tenía mala salud, pero el día que le dije que la mujer más vieja del mundo tenía 114 años, su respuesta fue “¿sólo?”. Y cuando a final de cada mes le llevaba un resumen con sus gastos y le decía que podía vivir diez años más con lo que tenía en fondos de dinero, me preguntaba “¿y después tendrás que desinvertir?”. No dudaba que iba a vivir más de diez años (y todos las mañanas lo primero que miraba en el periódico eran las esquelas y cómo había cerrado el Ibex 35).
También es cierto que a la gran mayoría de nosotros la muerte nos produce bastante “yuyu”. Un amigo holandés me comentó una vez que no conseguía entender el miedo y la superstición que causa la muerte en los españoles. Le llamaba la atención que aquí, cuando alguien se muere, se haga todo lo posible por enterrarlo pronto y pasar página. En Holanda, decía, la muerte es un ritual. La persona que se muere, aunque lo haga en un hospital, es llevada a casa, se envían cartas a todos los amigos y familiares para que le visiten y se despidan de él en persona y a nadie se le entierra antes de que hayan pasado cuatro o cinco días. No pude evitar acordarme de mi abuelo. Murió en su casa y la Comunidad de Propietarios nos hizo llegar el recado de que los estatutos de la Comunidad decían que las personas que fallecieran en el edificio debían salir de él “lo antes posible, a partir de las 12 de la noche y por el ascensor de servicio” (¿qué creerían, que era contagioso?).
2. Las victimas de las guerras, los que están en la pobreza extrema, los desclasados voluntarios o no, los enfermos terminales y los que han perdido la razón.
Me alegro que los hayas citado. Los ignoramos, pero algunos de esos grupos están realmente cerca de nosotros. Los ancianos con pensiones mínimas y los enfermos mentales, por ejemplo. Mientras nosotros no queremos oir hablar de la muerte, no pocos de ellos lo que quieren es morirse.
3. El trabajo.
Yo no creo que el trabajo sea una maldición, al contrario. Es una una bendición porque nos permite tener independencia y una vida propia. Pero creo que esa bendición hay que saber gestionarla teniendo en cuenta varias cosas:
a) El tiempo que estamos dispuestos a dedicarle.
Hace años te oí decir que conseguir un horario razonable en el trabajo no es fácil, porque del que tiene trabajo se espera que trabaje todo lo que pueda y el que no esté dispuesto a ello difícilmente encuentra trabajo.
Cuando empiezas no cabe duda de que es así. Trabajas tanto que hay temporadas que llegas a ser parte del mobiliario de la oficina. Después, si te has hecho valer, tienes más posibilidades. Eso sí, tienes que asumir que deberás pagar un precio por ello, no se puede estar al plato y a las tajadas.
b) Qué cosas estamos dispuestas a sacrificar por nuestra carrera profesional y cuáles no.
Personalmente creo que la ambición es muy legítima pero tiene límites. Dices que al trabajo hay que llegar con principios, valores y ética. Eso no me parece tan difícil como mantenerlos. El ambiente no favorece, justificarnos es fácil y los aduladores abundan (no puedo evitar recordar a alguien que una vez dijo “la gente cree que no me doy cuenta de que me hacen la pelota. Me doy cuenta perfectamente, pero es que me encanta”).
c) El dinero.
Mi jefe decía que para mantener la libertad y la independencia de criterio en el trabajo conviene vivir por debajo de nuestras posibilidades. Le doy la razón, el que va “ligero de equipaje” tiene mucha más libertad que el que ya ha empeñado los próximos treinta años. Ese, en no pocos casos, le ha vendido su alma a la empresa.
El dinero tiene muchas “trampas”, algunas de apariencia muy loable, que la gente llega a creerse. ¿Quien no ha tenido algún compañero que trabaja de sol a sol para poder pagar a sus padres una residencia de miles de euros al mes o que es padre o madre “de fin de semana” porque quiere que sus hijos vayan al mejor colegio?
Debo decir que también he visto lo contrario. En mi generación -la de los cuarenta y tantos- muchos empiezan a considerar ganar menos y tener más tiempo. Algunos incluso han dado un salto al vacío, han preparado una oposición y se han incorporado a la Administración.
4. El ocio.
Mi percepción es que el ocio está muy “estandarizado”, casi todos hacemos lo mismo. ¿Son realmente aficiones o una prolongación de lo que se espera de nuestro status profesional?. Tengo mis dudas. No obstante, intuyo que no ser estándar en absuluto tampoco debe ser fácil. Uno debe sentirse bastante “bicho raro”.
5. El mundo interior.
Este es un raro ejemplar en la sociedad actual. Tener mundo interior supone conocerse y enfrentarse a uno mismo y eso nos da tanto o más “yuyu” que la muerte. El verso de Lope de Vega que citas (“de mis soledades voy, a mis soledades vengo, porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos”) también dice “… con venir de mi mismo, no puedo venir más lejos”. Creo que está todo dicho.

Dejar un Comentario

*

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle contenido relacionado con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí. Aceptar