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Febrero 20, 2008 VISITAR EL MUSEO DEL PRADO POR JOSÉ MARÍA CERVELLÓ
I) INTRODUCCION: Casi todo el mundo conoce la existencia del Museo del Prado; casi todos los madrileños han visitado alguna vez, voluntariamente o no, el Museo del Prado; casi todos los españoles han visitado el Prado y casi todos los extranjeros que han venido a Madrid han visitado el Prado. Esto se puede considerar un éxito cuantitativo importante y un avance sociocultural de especial relevancia. Pero voy a contar una anécdota que vivimos mi mujer y yo al pasar un día por delante del museo de cera. Salía un grupo de unas quince personas y discutían si tenían tiempo o no de visitar el Prado. Quien parecía ser la cabecilla del grupo resolvió el problema diciendo:”nos da tiempo porque el Prado se ve enseguida, sólo hay cuadros”. Nos quedamos perplejos y a mi no se me ha quitado la perplejidad. Sólo tiene una explicación: el declive de la calidad y exigencia de la enseñanza por culpa de todos los políticos que no sé qué intereses defienden, pero desde luego no son los del alumno ni los de la mejora de nuestro capital humano que es la única materia prima que tenemos. Es inconcebible ver como proliferan nuevos museos y auditorios “ad maiorem gloriam” de los políticos de turno, mientras la presencia de la historia del arte y de la música tienen un papel irrelevante en los planes de estudio. a) Visita paseo: Es el caso de la anécdota anterior. Se entra por una puerta, se pasea sin orden ni concierto, y se sale por otra puerta. Ya se puede decir que se ha visto el Prado. b) Visita inventario: Se va paseando por las diferentes salas y cuando se ve un cuadro que está en nuestra memoria grafica se dice, con orgullo: “¡mira es el…..¡ Tras comprobar que los cuadros recordados están allí, se sale de la visita muy satisfecho. c) Visita cartela: Debajo o al lado de cada cuadro hay una pequeña cartela explicativa. Su lectura supone un doble trabajo: se ve el cuadro, pero no se puede leer la cartela. Para ello hay que acercarse y, a veces agacharse para leerla. Tras eso, hay que volver a colocarse frente al cuadro. Después de hacerlo varias veces se abandona el sistema por agotamiento. No sé si las cartelas podrán ser más grandes. d) Visita en silencio: El visitante actúa sólo con su pensamiento. e) Visita con comentarios: Estos suelen ser del tipo: qué bonito, qué bien pintado esta, qué grande, qué colorido, qué colorido, éste me lo llevaría a caso, y éste me gusta y éste otro no. El comentario más válido es el subjetivo sobre el gusto porque se trata de apreciar la belleza y disfrutarla y eso, evidentemente, es subjetivo. Es preparatoria de la visita para ver los cuadros. g) Visita “llamada”: Al ir paseando por el museo habrá cuadros que nos llamen y atrape nuestra atención. Hay que acudir a la llamada y deleitarse con el cuadro h) Visita con documentación: i) Visita con audio-guía: Son muy cómodas de manejar y dan buena información de las mejores obras del Museo. j) Visita con guía: Se contrata en el propio museo, aunque directamente con el propio guía. Son de nivel general y se centran en obras más importantes. k) Visita con la Fundación de Amigos del Museo del Prado: III) EL PRADO INVISIBLE El Prado no es un Museo “normal”. A través de él se puede seguir la historia del España desde antes de los Reyes Católicos hasta Alfonso XII. Tambien se pueden ver las conexiones con Flandes, con Italia y con Francia a lo largo de nuestra historia. Evidentemente la historia de la pintura española no puede entenderse sin la influencia de aquellos cuadros. Todo ese conjunto forma la colección Real que es el corazón del Prado y lo que le hace único. A ese conjunto hay que añadir otros dos: el primero, el lote procedente de la desamortización, y el segundo las adquisiciones hechas desde la fundación del Prado en 1819. El otro Prado invisible es una paradoja: es el edificio que lo contiene y que es una obra maestra de Juan de Villanueva, encargada por Carlos III para museo de ciencias naturales y adaptado para museo de pintura por Fernando VII y la reina Isabel de Braganza. Ver el edificio por fuera y por dentro como si no hubiera cuadros e una experiencia fascinante que debe extenderse a la ampliación de Rafael Moneo. Lo normal es ver los cuadros con calma y saber autor, tema y fecha.
Veamos qué representa la parte inferior:
El cuadro ha dejado de ser realista para convertirse en la representación de la idea de la pipa. Con razón decía Platón que los artistas eran unos embaucadores. Tras todo esto nos quedamos sin pintura y sin museo. Todo es mentira. Estas son las consecuencias de abrir la “caja de Pandora”. Pero, a pesar de todo, los cuadros siguen ahí lanzándonos preguntas. Cuando estamos delante de un cuadro, surgen inevitablemente preguntas. Vamos a intentar hacer una lista de ellas: - Quien lo pintó. ¿Le ayudó su taller? ¿Tuvo discípulo? ¿Creó escuela? Hay que tener en cuenta que el Museo ha ido recibiendo cuadros de diferentes lugares donde tenían una función especial. El museo descontextualiza los cuadros creando nuevas relaciones de vecindad que no tienen nada que ver con el destino original de la obra. Esto debemos tenerlo en cuenta. Las preguntas se pueden contestar respondiendo al clásico “donde lo pone” o no. A falta de pruebas empieza lo que Javier Portus llama historia del arte como género literario y que origina hipótesis y contra hipótesis infinitas que tienen mucho que ver con el mundo policiaco. Es un mundo apasionante. VI) CONCLUSION: He intentado incitar a visitar el Museo del Prado. Pero he intentado tambien fomentar la visita asidua como un viaje iniciativo que requiere estudio pero que a cada paso da mayores deleites. No hablo de las exposiciones temporales, que son de gran interés, porque lo que me interesa ahora es la colección permanente VII) INFORMACIÖN DE APOYO: Bibliografía: Si se quiere profundizar, la mejor obra es la enciclopedia del Museo del Prado, realizada por la Fundación.
Posted on 20 Febrero 2008 Trackback PingsTrackBack URL for this entry: CommentsGracias, José María. Tu brillante entrada me anima a contarte algo que suelo practicar y recomiendo, que es la visita con premeditación y alevosía. Lamentablemente la practico más en la National Gallery que en el Prado. Luego veremos por qué. Se trata de acudir como un depredador,a tiro hecho, a contemplar dos o tres cuadros cuya ubicación ya se conoce. Por ejemplo, la Venus del Espejo y la primera salida, de Renoir. Es compatible con una apretadísima agenda de trabajo en un viaje fugaz. Es fácil y es practicable. Entre otras cosas porque el acceso a la National Gallery es gratuito y presenta escasos obstáculos. Es triste que a un español le sea más fácil acceder a National Gallery que al Prado ¿no te parece? Además, Trafalgar siempre te puede recordar a tu tierra natal... Un abrazo Posted by: JC Olarra at Febrero 20, 2008 10:49 PM Falta un tipo de visitante, el "Lapa"; esto es , el que se va pegando para escuchar las explicaciones del guía o persona entendida que va con sus amigos. José María, quizá por modestia, no ha querido ponerlo, pero cuando hemos tenido el placer de ir a un museo y él nos ha hecho de guía siempre se ha acercado alguien a oir sus maravilosas explicaciomes. Y es que ver un Museo con José María es una experiencia inolvidable. Lo malo es que crea adicción. Mª Teresa Ortíz Posted by: Anonymous at Febrero 22, 2008 03:29 PM No me puedo imaginar la reacción de la dama del Museo de Cera ante tu blog como no sea la de la más completa estupefacción. Parecen ser dos mundos sideralmente alejados que conviven por casualidad en la misma ciudad, en el mismo país. Aunque es cierto el ninguneo de la historia de arte y de la música, también parece haber mucho mayor interés en concreto por el arte como lo atestiguan la mayor cantidad de público que acude a los museos y exposiciones. Recuerda que muy posiblemente la abuela o bisabuela de la dama del Museo de Cera tuvo su primer contacto, si es que lo tuvo, con las obras del Museo del Prado gracias a las Misiones Pedagógicas de los años treinta. En cualquier caso, como lo describes en tu blog, acudir a un museo y saber ver son asuntos muy diferentes, por lo que hay que agradecer los consejos que das. Lo que hace falta es la suficiente dedicación para seguirlos. Posted by: E.Montero at Febrero 23, 2008 07:07 PM Querido José María: Tu fino sentido del humor, unido a tu inteligencia, me animan a ir corriendo a comprobar tu teoría sobre las visitas al Museo del Prado. Posted by: M P Carderera at Febrero 24, 2008 06:45 PM Yo añadiría -aunque José María lo ha dicho casi todo- un tipo más de visita: con tu(s) hijo(s) adolescente(s), para despertarle(s) la curiosidad y el placer de verlo ¿porqué hay qué esperar a que los lleve el colegio? Posted by: Elías Cárdenes at Febrero 27, 2008 06:34 PM Estoy de acuerdo en esas visitas para animar a los hijos. El otro día fuimos al Thysssen, y fue muy divertido ver que los cuadros que más le llamaban la atención eran los de los impresionistas, llenos de color...Hay que iniciarlos poco a poco. José María, gracias a tí, tendremos a partir de ahora muchas "excusas" para volver al Prado. Posted by: Jose Luis at Febrero 29, 2008 07:43 PM QUERIDO JOSE MARIA: Ha sido para mí un placer al entrar en el blog , encontrar tu estupendo comentario sobre la Visita al Museo del Prado.Realmente yo he vivido la situación de entrar sóla y sentirme abrumada sin saber cómo o por donde seria más inteligente empezar a visitar el Museo y en otras ocasiones con mi hijo y sus amigos me he estrujado la mente, para ver cómo hacía de modo que a ellos se les quedara algo de la visita o por lo menos intentar hacerles sentir algo del placer que puede suponer, el visitar un museo. De aquí que tus comentarios, ademas de interesantes irónicos, me hayan hecho pasar un rato muy agradable e instructivo, leyendolos. Gracias por escribirlo, ya que desde tu enorme experiencia, nos ayudas realmente mucho a acercarnos al arte, de las muchas maneras posibles que tú nos expones. Posted by: consuelo de Garcillan at Marzo 3, 2008 12:52 PM ¡Muchísimas gracias! Un beso, Marta Posted by: Marta Alfaro at Marzo 3, 2008 02:16 PM Querido Jose María, tú bien sabes que el Prado es mi sueño y que lo será siempre. Te mando un poema de otro de mis sueños que se ha hecho realidad y que espero que conozcáis muy pronto: beatus ille esta felicidad parece interminable./ ya no habrá tiempo./ esta felicidad, ciertamente, parece interminable./ Modesto Calderón. La próxima vez que vaya a veros, iré con Velázquez, Giordano, Scarlatti y con mi Modes! COn muchísimo cariño, Posted by: Leticia at Marzo 3, 2008 09:27 PM Querido José María: ¡Cómo me gustaría ver el museo del Prado contigo! A mí, en general me falta imaginación para ver los cuadros. Ahorá, de cuando en cuando, demasiado de cuando en cuando hay un cuadro que dispara todos mis sentidos, mi imaginación y mi sensibilidad, hasta casii el éxtasis. Siempre que voy a un museo entro con la esperanza de que ocurra y, por desgracia, casi nunca ocurre. ¡Qué le vamos a hacer! Como diría Joselín de Ubrique, esto es... como los toros. Ahora, últimamente he mejorado un poco porque me acuerdo de la música de Mussorgsky; "cuadros de una exposición" y por lo menos me lo paso bien en el paseo entre cuadro y cuadro. Sin embargo, tú sabes cómo algunos cuadros me han llevado a yo qué se donde, porque has leído mi libro "Al sueño de la muerte hablo despierto". Eso que he sentido delante de algunos cuadros vale mil veces por todo lo que no he sentido. La próxima vez que vaya a un museo me acordaré de esta entrada tuya y seguro que disfruto mucho más. Un abrazo muy fuerte para ti y María Teresa. Tomás Posted by: Tomás Alfaro at Marzo 4, 2008 08:03 PM Entro por primera vez en este Fantástico Blog. Que es fantástico lo corrobora además, si fuera necesario, la altura de los comentarios que suscita . Constato que a lo largo de mi vida he llevado a cabo "casi" todos los tipos de visita que describes, Jose María, y qué bien descritos. Solo ahora leaboro mi catálogo. Me ocurre sin embargo frecuentemente que en mi visita a los Museos me quedo "agarrado" a un cuadro y luego, pues ahí me quedo. Se acabo la visita. Me lo llevo en espíritu, pero sólo ese. También, indefectiblemente, en los Museos, como en los conciertos a los que asisto, me asalta una reflexión sobre la creatividad del ser humano, de algunos claro, y eso me maravilla. Me produce una sana admiración. Es un don un regalo maravilloso en vida. Me entretiene luego indagar sobre el personaje que dejó pintado o compuso obras maravillosas, llenas de luz de fuerza, de alegría o sentimientos sean cuales sean. A veces, digo a veces, queda uno sorprendido al conocer que en nada se compadece su personalidad con la obra que nos ha dejado. Desconcierta conocer que seres capaces de la mayor creatividad y aparente sensibilidad fueron mediocres individuos caracterizados por su mezquindad y escasísimas cualidades humanas. Otras veces personalidades riquísimas nos demuestran como han sabido transmitirnos sus valores. Es mi otra forma de continuar una visita a un Museo el intentar conocer a los que les dan contenido. Ahora me quedo con el catálogo de Jose María que ha puesto en orden mis ideas y me ha hecho reflexionar sobre cual ha sido mi estado de ánimo en muchas ocasiones en que he entrado en un Museo. Seguro que me ayudará en el momento en que vuelva a tener la ocasión de acercarme a uno. Gracias, Jose María. Posted by: Rafael at Marzo 5, 2008 09:29 PM Querido Josemari, Hoy me centro en este artículo y me detengo expresamente para anotarte que, concretamente, el Museo del Prado lo ví antes de regresar definitivamente a Sevilla, le dediqué tres -3- mañanas de mis últimos días. Ya entonces, hace unos dicisiete -17- años, era consciente de que mi escaso conocimiento de arte e historia no me iba a permitir valorar y disfrutar plenamente de este museo, y en su medida del que fuere pero, como poco, si sabía que no quería perder la ocasión de -a mi nivel- admirar o, incluso, quedar impasible ante obras de reconocido valor artístico, como me ha ocurrido; posiblemente por ignorancia de la técnica, pues en cuestión de gustos, en mi opinión,lo que te agrada, atrae, te seduce no es manipulable ¿o sí, Josemari? Ciertamente, he acudido a exposiciones permanentes y temporales, en este museo y en otros de mayor o menor relevancia y casi siempre he sentido que me faltaba un/a acompañante especializado en el tema de la visita y me han sobrado muchas personas por ser muy alto el nivel de asistencia (debo tener gustos muy comunes), que por supuesto tienen los mismos derechos para acudir que yo. Quiero volver a El Prado, te contaré... Un abrazo grande para tí y tu cohorte de 'colaboradores' incondicionales
Posted by: Mariuca 'niña' at Marzo 24, 2008 06:55 PM Querido Josemari, Hoy me centro en este artículo y me detengo expresamente para anotarte que, concretamente, el Museo del Prado lo ví antes de regresar definitivamente a Sevilla, le dediqué tres -3- mañanas de mis últimos días. Ya entonces, hace unos dicisiete -17- años, era consciente de que mi escaso conocimiento de arte e historia no me iba a permitir valorar y disfrutar plenamente de este museo, y en su medida del que fuere pero, como poco, si sabía que no quería perder la ocasión de -a mi nivel- admirar o, incluso, quedar impasible ante obras de reconocido valor artístico, como me ha ocurrido; posiblemente por ignorancia de la técnica, pues en cuestión de gustos, en mi opinión,lo que te agrada, atrae, te seduce no es manipulable ¿o sí, Josemari? Ciertamente, he acudido a exposiciones permanentes y temporales, en este museo y en otros de mayor o menor relevancia y casi siempre he sentido que me faltaba un/a acompañante especializado en el tema de la visita y me han sobrado muchas personas por ser muy alto el nivel de asistencia (debo tener gustos muy comunes), que por supuesto tienen los mismos derechos para acudir que yo. Quiero volver a El Prado, te contaré... Un abrazo grande para tí y tu cohorte de 'colaboradores' incondicionales
Posted by: Mariuca 'niña' at Marzo 24, 2008 06:57 PM Querido Jose Mari Posted by: silvia bañares at Abril 20, 2008 09:21 AM Post a comment |
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