En un articulo anterior, titulado “Libertad y enfermedad”, hablé de determinismo (que lo hay) y de las limitaciones al libre albedrío (que también las hay).
Hoy quiero hablar de cómo podemos luchar contra el determinismo y de cómo podemos ampliar el libre albedrío.
Esta tarea la podemos hacer solos, pero yo no termino de creer en el hombre hecho a si mismo. Al principio del principio tuvo que haber alguien que le apoyara, sin que eso quite mérito a toda su labor posterior.
Alguien ha dicho que él no le debe nada a nadie. Lo que es un claro ejemplo de cómo la soberbia nubla la razón y permite decir estupideces como esta.
Voy a intentar analizar que personas o circunstancias pueden modificar nuestra materia prima. El problema es que puede ser para bien o para mal. Es más fácil el camino del bien al mal que el camino contrario.
Quiero tratar de tres cosas: las influencias, las ayudas y los amigos. Antes de ello hay que tener en cuenta un telón de fondo que nos va a acompañar toda la vida: la familia, que puede mostrar lo mejor y lo peor de la condición humana.
Entiendo por personas que nos influyen a aquellas que durante la fase de formación de nuestra personalidad, principalmente, nos dejan huellas que se quedan dentro de nosotros para siempre, incorporándose a nuestra personalidad. También pueden ser hechos o circunstancias que nos afecten de la misma forma. Las malas influencias son muy difíciles de erradicar. Aunque el uso del libre albedrío nos permite elegir libremente el camino a seguir. Pero no hay que olvidar que cada elección libre conlleva una responsabilidad que también es sólo nuestra. Con todo esto se va formando nuestra personalidad y es muy difícil de modificar.
Con todo ese bagaje empezamos la etapa del trabajo que, no cabe duda, va a templar nuestro carácter porque nuestro ego tiene que convivir y competir con otros. Depende del uso que hagamos de nuestros defectos y de nuestras virtudes lo que vaya a ser de nosotros. Existen tres actitudes peligrosas: el pasotismo, que nos llevará a la calle. El estar siempre protestando, cuya salida lógica es irse, pero hay que tener en cuenta que en todos sitios cuecen habas. Y el trepa, que con tal de subir no le importa abusar de los demás e ir dejando su camino sembrado de cadáveres. Pensemos que al final lo pagará. Pero tampoco hay que extrañarse de ver a personas que creemos más incompetentes por encima de nosotros. Son cosas que pasan. Ante ello hay dos opciones: amoldarnos y esperar o marcharnos.
Pasemos al segundo tema que quiero tratar: LAS AYUDAS.
Cuando estamos en condiciones de aspirar a un puesto de trabajo, es como si subiésemos a un escenario de un teatro en el que su decorado fuese un montón de puertas cerradas de las que no tenemos llaves, pero desde las que nos miran. Tenemos que estar atentos y si una puerta se entreabre hay que poner rápidamente el pie y entrar en la habitación, que a su vez estará llena de puertas cerradas sin llaves, y así sucesivamente. Cada habitación es un trabajo. Pero hay que tener una cosa clara: nosotros no hemos abierto la puerta, la ha entreabierto alguien que estaba dentro. Pues bien, esto es una ayuda y este sistema nos va a acompañar siempre. Aunque llegará un momento en el que también nosotros recibiremos llaves que tendremos que usar para abrir puertas a otros.
El tercer tema son LOS AMIGOS.
A lo largo de nuestra vida conocemos a muchas personas a las que podemos llamar simplemente conocidos. Pero hay un misterioso proceso de decantación por el cual algunos conocidos se convierten en amigos. Luego la vida hará que nos alejemos de algunos, que nos reencontremos con otros, y que, al final, tengamos un grupo estable de amigos. Si tener un amigo es tener un tesoro, tener un grupo de amigos no tiene calificativo.
Después de hablar de las influencia, las ayudas y los amigos, vamos a referirnos a dos cosas que son consecuencias necesarias de ellas: EL AGRADECIMIENTO y LA LEALTAD.
Todos tenemos que tener memoria de las influencias y ayudas recibidas, y de quienes son nuestros amigos. El olvido es una traición. Recordarlo nos lleva, necesariamente al AGRADECIMIENTO. Si desde la distancia nos parece que una ayuda fue pequeña, no olvidemos ponerla en su contexto y procuremos reconocer, en público y en privado, nuestro agradecimiento.
LA LEALTAD es consecuencia necesaria de las influencias, de las ayudas y de los amigos, y debe durar siempre. No hay que confundirla con el servilismo. La lealtad lleva dentro la libertad para decir lo que pensamos, le guste o no a quien tenemos que ser leales.
Dos últimas ideas: hay que dar para luego recibir. Y si nos dan una llave, hay que usarla aunque el que entre sea un competidor.
Nos podemos encontrar con personas que no tengan en cuenta los valores expuestos y con otras a las que debíamos lealtad y nos traicionan. En estos casos cada cual debe actuar según su conciencia.
POSDATA PERSONAL.
Seguro que a lo largo de mi vida he incumplido los valores que he expuesto. Pido perdón por ello.
-Quiero decir que en mi vida ha habido 7 personas y 3 hechos que me han influido. Pero tengo dos pasiones que surgieron espontáneamente, aunque dentro del caldo de cultivo en el que estaba metido. Fue a los 15 o 16 años cuando empezó mi interés por la historia del arte y por los libros sobre este tema. Años después llegaron las ayudas y los amigos.
-Ha habido muchas personas que me han ayudado, algunas muchísimo.
-Los amigos. Sólo puedo decir que llevo 4 años enfermo y con un respirador y en nuestra casa no ha habido ningún día en que no haya venido ha vernos algún amigo. Esto nos obliga a llevar agenda para evitar “overbooking”. A nuestros amigos se han unido los médicos. No podía esperar tanto; y son ellos los que me traen todos los días una inyección de vida en vena.
-Del AMOR no he hablado, porque es…..otra cuestión.
FIN


Comentarios