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Julio 21, 2008 El doping en el deporte
El dopaje o la trampa están en todos los deportes. Lo que sucede es que en unos es más palpable que en otros. Sin duda, uno de los deportes donde más se pone de manifiesto el dopaje es el ciclismo. El Tour de Francia, la carrera ciclista por etapas por excelencia, pone de manifiesto un hecho sin precedentes en el deporte y es que todos los ciclistas son presuntos culpables de fraude por doping y solamente hay que esperar a ver quien lo ha hecho mejor para que no le pillen. A mí, que alguna vez he cogido la bicicleta y he podido comprobar que el ciclismo es el deporte más duro (todavía no sé cómo pueden subir esos puertos sin echar pie a tierra), se hace muy difícil creer que los ciclistas puedan hacer esas etapas interminables de más de doscientos kilómetros y, en algunos casos, con varios puertos de montaña y a una media de cuarenta y tantos kilómetros por hora (a los no iniciados os invitos a poner un contador en vuestras bicicletas y poneros a 40 kilómetros por hora. Parece que vuelas por no hablar de la imposibilidad de mantener ese ritmo mucho tiempo). Y todo ello a base de filetes y espaguetis y así un día tras otro, hasta los veintiún días que dura la competición. Quizá el ciclismo sea un deporte muy perseguido por las autoridades deportivas, pero no podemos obviar que los últimos grandes casos de dopaje han sido ciclistas, lo que hace que todos los profesionales del ciclismo y sus títulos estén bajo sospecha. La prueba es que los títulos de Armstrong están permanentemente en entredicho por los medicamentos que tomaba contra el cáncer o los casos de Roberto Heras, Marco Pantani o el danés Riis ganadores de alguna de las grandes vueltas y que han sido acusados y condenados por dopaje. Eso por no mencionar los directores de equipos y doctores que han sido condenados por obligar a sus pupilos a doparse. Algún ex-ciclista ha confesado los métodos que utilizaban y cómo los equipos y directores les obligaban a visitar a tal o cual médicos que les suministraba unas pastillas y les ponía unas inyecciones bajo amenaza de no correr como profesionales si no lo hacían. Eso sí, cuando les preguntas te dicen que nadie sabe nada y que no saben que era lo que les pinchaban o lo que les hacían ingerir. El hecho cierto es que las distintas medidas para evitar que fraude que iban poniendo las autoridades deportivas no eran efectivas porque todas ellas iban destinadas a una multa económica y a una retirada temporal del deportista de la competición. Estas medidas, en modo alguno disuadían a los equipos y a los ciclistas al uso de sustancias dopantes prohibidas. Las multas económicas no eran astronómicas y las casas patrocinadoras de los equipos las asumían porque les resultaba rentable y la retirada de los ciclistas, me imagino que sería un riesgo asumido por ellos. Este Tour de 2008 creo que va a ser el principio del fin del dopaje porque, con la modificación de la ley francesa contra el dopaje en el deporte que ha entrado en vigor en diciembre de 2007, los ciclistas profesionales que se demuestre que han consumido sustancias prohibidas que mejoran el rendimiento serán condenados a penas de prisión y creo que es la única opción para erradicar esta plaga que está ensuciando las páginas de lo que era un noble y épico deporte. Quizá ya no veremos etapas tan largas y realizadas en tiempo record con una media que pone los pelos de punta, pero posiblemente volvamos a disfrutar de un ciclismo épico y más espectacular donde los que corran sean seres humanos con unos días buenos y otros peores, donde se vea que uno paga el esfuerzo realizado el día anterior y donde el que esté fuerte vaya para arriba y el que no, a esperar mejor oportunidad. Yo desde luego, soy optimista con la medida adoptada. Posted on 21 Julio 2008 CommentsPost a comment |
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