Lo llamo “EL” discurso porque pocos discursos (y pocos líderes, todo sea dicho de paso) han recabado tanta atención. Como los que escribimos en el blog de José María Cervelló somos profesores de la casa y muchos de los que nos leéis, también, allá van unas reflexiones orientadas a los que hablamos en público, unos trucos que podemos robarle a Barack Obama.
1. El orador habla DE PIE.
El gran José María Cervelló se sentaba en la mesa mientras la salud se lo permitió. Luego pasó a hablar sentado, casi tumbado o como podía porque era un grandísimo comunicador.
Nosotros, amigos lectores, no lo somos siempre. Tenemos que hablar DE PIE. Con eso ya tenemos asegurado (i) que percibimos cuándo la atención del auditorio baja; (ii) que nos oyen; (iii) que si se distraen, los pillamos y podemos reconquistarlos.
Obama mira a la gente. Y como es mucha, gira la cabeza y el cuerpo. Hace el discurso más ameno que si mirase a una cámara fija. No mira al suelo. Practica un extraordinario lenguaje corporal.
2.El orador ordena EL CONTENIDO para llamar la atención sobre lo que quiere.
En un momento tan cargado de emotividad, Obama comienza dejando que el auditorio suelte la adrenalina con los momentitos demagógicos: dar las gracias a los que hicieron cola de tres o cuatro horas, acordarse de las diversas razas y minorías, elogiar la deportividad del perdedor, etc.
Luego se quita de encima lo que tiene que decir por obligación para que no le quiten el pasaporte americano, o sea, da las gracias a causahabientes, familiares y acreedores: su vicepresidente, su mujer, sus hijas, los curritos de la campaña, la gente que le dio cinco, diez o veinte dólares, etc. Por cierto, para entender el vital papel de estrategas, encuestadores y “campaigners” en general recomiendo el libro “Primary Colors” de Joe Klein, por 11 $ en Amazon
En serio, después de despachar lo anterior y ya con la nación arrebatada pero descargada de tensión, con todo el mundo atento, comienza a lanzar el mensaje:
Unidad: aquí hacen falta todos los brazos: los jóvenes no sois apáticos (ya podéis ir remangándoos), los no tan jóvenes, que sigan trabajando y ahorrando para el “college” de sus hijos. En esta nación todos caemos y nos levantamos a la vez. “As Lincoln said to a nation far more divided than ours, we are not enemies but friends”.
Ajustar la industria financiera a la realidad: Una sola frase, pero bastó para que cayeran todos los mercados al día siguiente: “we cannot have a thriving Wall Street while Main Street suffers”.
Qué malita está la cosa: “the enormity of the task that lies ahead”, “the worst financial crisis in a century”, las guerras de Irak y Afganistán, el paro …
Heredo una situación tan mala que no pretenderéis que lo arregle todo y, por cierto, voy a necesitar una segunda legislatura.
Recuperaremos el liderazgo de Estados Unidos. Crítica evidente a Bush, ganada a pulso por la nefasta política exterior de Bush.
3.Expresiones y trucos que hay que copiarle a Obama
En un discurso de unidad, falta toda referencia negativa. Por ejemplo, no dice “a los que no me votásteis”, sino “to those Americans whose support I have yet to earn”. A los que discrepan les dice que les escuchará, que los necesita y que le importan. Anuncia su intención de ser el Presidente de todos. Ojalá pudiéramos decir lo mismo de nuestros políticos.
El argumento de autoridad: apelar a los clásicos (los fundadores de la nación, Lincoln, Martin Luther King, Roosevelt …). Denota cultura, demuestra respeto y les pides prestado el prestigio que ellos tenían.
Insertar un mantra: “yes we can”. Ya lo pusieron todas las religiones con los respectivos “ruega por nosotros” del Santo Rosario. Los musulmanes, los judíos y otros creyentes también repiten las oraciones. Lo saben los telepredicadores: haz a la gente repetir y son tuyos. ¿No repetía José María una y mil veces “y eso dónde lo pone”? El valor de la repetición es enorme para fijar ideas, da ritmo al discurso, incita a la participación.
Y para enseñar algo y que te recuerden, hay que poner ejemplos. Los muchos sufrimientos e iniquidades de la población negra estuvieron personificados en la señora de 106 años. Brillante.
A continuación os pego la segunda y tercera partes del discurso, su transcripción en inglés y su traducción al español. Merece la pena practicar el inglés con este material. Y practicar la oratoria con este ejemplo. PARTE 2
Que difícil es ser un gran comunicador. Cuanta gente hemos visto técnicamente excelentes con un discurso que no transmitía y, cuantos mediocres con una oratoria que se ganaban a los oyentes y se les entendía todo.
Con los políticos es un poco distinto porque solamente viven del humo que venden, por lo que manera de venderlo es fundamental. Es una lástima ver a algunos políticos que no saben ni hablar, con un discurso deslabazado basado en la demagogia publicitaria del partido, con un lenguaje corporal nefasto, pero con un audotorio totalmente volcado.
Y es que, qué difícil es hablar en público y mantener la atención del auditorio.
Posted by: Sergio at Noviembre 17, 2008 04:13 PM
Querida Teresa: Yo escuché ambos discursos el 5 de noviembre y, sorprendentemente, me llamó más la atencion el del Senador Mc Cain. Es muy significativo que el discurso de un perdedor haya generado tanto interés como el del ganador. Si a ello sumamos que Mc Cain no es nada telegénico, llegamos a la conclusión de que el contenido de un discurso puede salvar todos los obstáculos de la forma. En todo caso, enhorabuena por haber encontrado una vez más el material didáctico donde otros no lo vemos.
Posted by: Juan Carlos at Noviembre 17, 2008 04:47 PM
Los políticos españoles no están sometidos a la cruda competencia de los americanos, de ahí que sean personajes en general mediocres. Los políticos americanos podrán gustarnos más o menos, pero son mejores profesionales de lo suyo. Gracias a ambos por vuestros comentarios. Teresa
Posted by: Teresa Martín at Noviembre 20, 2008 09:38 AM