Confieso que este no era el tema del que iba a escribir, pero la realidad es tozuda, cambiante y actual y he creído conveniente cambiarlo sobre la marcha.
Una de las noticias del telediario de ayer era que se había oficiado el primer “bautizo laico” en Madrid al hijo de la actriz Cayetana Guillen Cuervo y hoy aparece en primera plana en todos los diarios digitales.
La Real Academia de la Lengua define el bautismo como “el primero de los sacramentos del cristianismo, con el cual se da el ser de gracia y el carácter cristiano”, siendo el bautismo el primero de los siete sacramentos de la Iglesia.
En estos tiempos que corren en que cualquier excusa en buena para meterse con la Iglesia, resulta que, precisamente los que más critican a la Iglesia, son los que quieren sus ritos para ellos. Ya se implantó hace tiempo la boda civil que de alguna manera sustituía al sacramento del matrimonio, hecho del que no estoy en contra, vaya por delante.
Por favor que alguien me explique que es esto del “bautismo laico” porque me parece una estupidez supina. En primer lugar me parecen dos términos opuestos entre sí, toda vez que el término “bautismo” tiene un importante componente religioso y siempre se asocia a la religión, mientras que la definición de “laico” por parte de la Real Academia de la Lengua es “1º que no tiene órdenes clericales, lego; 2º dícese de la escuela o enseñanza en que se prescinde de la instrucción religiosa”. Luego no llego a entender muy bien como se conjuga un término con un único sentido religioso con otro que es contrario a toda connotación religiosa.
Soy el primero que reconozco que en alguna ocasión muchos de los ritos sacramentales religiosos de hoy en día son puro paganismo y la pareja o los padres del niño prestan mucha más atención al banquete y la fiesta posterior que al sacramento del matrimonio o la comunión en sí, por poner un ejemplo. De ahí a justificar una celebración inventándose un nuevo “sacramento laico” hay un buen trecho. Sinceramente me parece una excusa barata para justificar el irse toda la familia a comer a un restaurante. Me parece más coherente con las creencias de uno mismo el invitar a la familia a comer por la llegada de un nuevo miembro a la familia que inventarse un “sacramento laico”.
El siguiente será la “comunión laica” en el que al niño/a se la dará un bocadillo o una rosquilla o, lo mismo son tan originales que le dan una galletita salada que tiene cierto parecido con la sagrada forma.
Todo esto me hace pensar que hay cierta envidia a la Iglesia por sus ritos y tradiciones y hay gente que pretende sacar estas tradiciones de contexto para poder disfrutarlas y todo ello sin haber abandonado su bandera anticlerical. La otra opción prefiero no pensarla porque se pueden herir sensibilidades.


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