Se acerca el 20N y, desde todos los sectores, se reclaman diferentes modelos o se dan argumentos reforzando los existentes. La cultura no es ajena a esta influencia y, estos días, se encuentran diferentes foros sobre la necesidad de un nuevo modelo en materia de mecenazgo: parece obvio. En otros países europeos, sobre todos los de influencia anglosajona, el modelo es bien diferente al existente en España.En mi opinión, el mecenazgo no debe ser una cuestión meramente de derecho positivo. El mecenazgo debe ser una motivación general que guie el modelo cultural. Y que lo guie, no hacia el cumplimiento de requisitos para obtener una subvención, sino a la realizacion de múltiples actividades que, por eficientes, tengan determinadas desgravaciones, elevadas, tanto para personas físicas como juridicas. Solo así se propiciará que más personas y entidades hagan este tipo de actividades y animo a que se dote de la infraestructura necesaria para poner en contacto a mecen con artistas, emprendedores, científicos… Porque el nuevo modelo de mecenazgo debe ocuparse no solo de la cultura sino también del emprendedurismo, la ciencia, la innovación en sus diferentes ámbitos.
Personalmente, creo, que es necesario un nuevo marco jurídico que articule todo este entremado de sujetos y actividades. Parece clara la necesidad de una nueva ley de mecenazgo. Nueva ley que garantice la creación de un nuevo modelo que, en vez de languidecer y sobreproteger a sectores acabados con obras verdaderamente deficientes, se dedique a promover un tejido industrial, animado por la competitividad y que no solo obtenga desgravaciones en los momentos iniciales sino tambien en momentos de desarrollo. Con el nuevo modelo, el artista, el cientifico, el emprendedor etc. estará enormente intersado en hacer el trabajo d eforma excelente para obtener la suculenta desgravación. Sobre esto habrá quienes piensen que , en un momento de crisis como el actual, esto supone una renuncia importante de ingresos. Es verdad, pero tambien lo es que en plazo de tiempo no muy largo las subvenciones “perdidas” (fijémonos en el cine, por ejemplo) se reducirán drásticamente y, además, los puestos de trabajo aumentarán y los ingresos por el trabajo bien hehco también.


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